Por Agustín Ochoa Ortega. En un emotivo acto, el Centro de Veteranos de Guerra de Esteban Echeverría, junto con diversas entidades de bien público del distrito, conmemoraron el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas con un desfile que recorrió desde el edificio municipal hasta la Plaza de los Fundadores. La ceremonia, que tuvo lugar al cumplirse 44 años del conflicto bélico, sirvió como un poderoso recordatorio del sacrificio y el valor de aquellos que lucharon por la soberanía argentina en las islas.
En una conversación exclusiva con A SUBIRSE A LAS TABLAS, Antonio Domínguez, vicepresidente del Centro de Veteranos de Guerra de Esteban Echeverría, compartió detalles sobre los orígenes de la Semana de Malvinas, un evento que ha cobrado significativa importancia en la comunidad. Domínguez relató que la iniciativa surgió de la propuesta de un ex combatiente de realizar una vigilia en la esquina de Alem y Arana. En sus inicios, la vigilia contó con la participación de apenas cinco veteranos, enfrentando incluso la resistencia de las autoridades municipales de aquel entonces.
Sin embargo, el panorama cambió con la llegada del actual intendente Fernando Gray, quien, según Domínguez, se mostró receptivo a las necesidades de los veteranos. "Y cuando llega este intendente, nos dice qué necesitan, nosotros elegimos un escenario y distintas cosas para poder homenajear a nuestros caídos. Y de ahí nos hizo un escenario chico, vinieron dos o tres conjuntos, tocaron, toda capela. Entonces ahí dijimos, ¿y qué tal si preparamos un evento?", explicó Domínguez.
La propuesta de ampliar la conmemoración fue bien recibida por el intendente, dando origen a una Semana de Malvinas que se extiende por seis días. "Y fuimos, hablamos con el intendente, le tiramos la propuesta, le pareció buena. Y de ahí se empezó a hacer seis días. Empezamos el 28 con el desfile y terminamos el 2 de abril, donde a partir de la mañana alargamos un desfile con todas las entidades del distrito y a la cabecera Gendarmería, con la banda de música de Gendarmería. Es una manera de brindar un poco a la sociedad lo que la sociedad nos da a nosotros. Entonces, de ahí dijimos, bueno, vamos a encarar seis días. Y es el único lugar en el país que hace 16 años, ininterrumpido, festejamos los seis días rindiendo a nuestros héroes de Malvinas", detalló Domínguez. El desfile del 2 de abril, encabezado por Gendarmería Nacional con su banda de música, se ha convertido en un símbolo de unidad y reconocimiento por parte de la comunidad.
Domínguez reflexionó sobre la trascendencia de mantener viva la memoria de Malvinas a 44 años de la guerra. "Fue la última gran batalla argentina, el último gran valor de Argentina. Entonces, lo que nosotros siempre decimos, hay que aprovechar que tiene la historia en vida, que todavía nosotros estamos en vida para poder contarla. Cada uno tiene una anécdota rica de lo que vivió", enfatizó.
El vicepresidente del Centro de Veteranos de Guerra de Esteban Echeverría destacó la importancia de honrar a los caídos, tanto en el campo de batalla como en la posguerra, y de asegurar que la sociedad no olvide la causa de Malvinas. "Directamente es rendir un homenaje a los caídos, tanto en la guerra como la posguerra; y que la gente no se olvide de lo que es Malvinas", afirmó.
Enfatizando la necesidad de transmitir el legado de Malvinas a las futuras generaciones, Domínguez concluyó: "Que las generaciones venideras sepan de nuestra boca lo que fue Malvinas. Eso es lo que más queremos nosotros. Que el día de mañana les van a contar lo que dicen los libros. Nosotros lo que queremos es que escuchen ahora lo que decimos nosotros en vida".
La conmemoración en Esteban Echeverría es un ejemplo de cómo una comunidad puede unirse para honrar a sus héroes, mantener viva la memoria de un conflicto crucial en la historia argentina, y transmitir a las nuevas generaciones el valor del patriotismo y el sacrificio. La Semana de Malvinas, impulsada por el Centro de Veteranos de Guerra y apoyada por las autoridades locales, se ha consolidado como un espacio de reflexión, homenaje y aprendizaje, garantizando que el legado de Malvinas perdure en el tiempo.
Un Héroe del Belgrano: La Emotiva Historia de Antonio Domínguez y el Legado de la Guerra de las Malvinas
El 2 de mayo de 1982, el hundimiento del Crucero General Belgrano se convirtió en una herida imborrable en la historia argentina, un evento que marcó profundamente a aquellos que sobrevivieron. Entre ellos se encuentra Antonio Domínguez, un veterano de guerra que atesora en su memoria no solo el horror de la tragedia, sino también el recuerdo de la camaradería y el amor familiar que lo ayudaron a sobrellevarla. Su relato es un testimonio conmovedor de la valentía, la pérdida y la esperanza en tiempos de guerra.
Domínguez compartió una anécdota particularmente emotiva sobre Antonio Cardoso, un compañero correntino que lo instruyó en el manejo de la artillería. "Uno que me recuerdo siempre es Antonio Cardoso... Lamentablemente, quedó en el Crucero," relató Domínguez con la voz entrecortada por la emoción. Recuerda el día del ataque, apenas unas horas antes del impacto del primer torpedo. Cardoso lo despertó para iniciar su guardia juntos. "Le digo, déjame diez minutos más y me dice, no, vamos a cubrir la guardia. Y en ese momento me agarra una gana inmensa de orinar. Entonces, de ahí, salgo, le digo, para, vamos juntos. Cuando llegamos por la mitad recorrido, hacia el baño, digamos, me dice, ¿se va a cigarro? Digo, llevo cuatro. Me dice, bueno, anda al baño que yo busco, voy a buscar más cigarros. Cuando él vuelve y yo llego al baño, pega el primer torpedo, abajo de mi división. Lamentablemente, él quedó ahí. Él es, yo le digo, mi alma la guarda, porque siempre está, siempre me acuerdo de él, todos los días, prácticamente." La coincidencia que le salvó la vida, la necesidad repentina de ir al baño, está para siempre ligada a la pérdida de su amigo. Cardoso, para Domínguez, es un ángel guardián, una presencia constante en su vida.
Pero la tragedia del Belgrano no solo lo enfrentó a la pérdida de compañeros. También lo sumió en la incertidumbre sobre el destino de su propio hermano, quien también se encontraba a bordo del crucero, en otra división. Tras ser rescatado y trasladado a diferentes puntos del país, Domínguez llegó a su casa sin saber nada sobre su hermano. "Cuando estoy llegando a mi casa, no sabía qué hacer. Porque no tenía teléfono, no tenía nada. ¿Qué le decía a mi vieja? ¿Cómo estaba mi hermano? Si estaba vivo o no estaba vivo." La angustia era palpable. Finalmente, al llegar su madre, quien había ido al Edificio Libertad a buscar información, la espera terminó: "Cuando voy a esperarla, ella me gritaba, Beto está vivo, Beto está vivo. Entonces, eso fue para mí como sacarme una mochila de encima. Entonces, directamente, ahí prácticamente me puse a llorar". El reencuentro con su madre y la noticia de que su hermano estaba a salvo representaron un alivio inmenso.
El relato de Domínguez culminó con un gesto sencillo, pero profundamente significativo de su padre, un hombre de campo, curtido por la vida y poco dado a las demostraciones de afecto. "Mi viejo era un hombre de campo, de la selva chaqueña. No tenía estudio. Y era un tipo de lo de antes que nosotros... Y que él se me acerque, me de la mano y me dice, gracias por servir a la patria. Fue muchísimo, porque él no estaba acostumbrado a eso. Y en ese caso, él directamente, que me venga así, de esa forma, como después cuando vino mi hermano, de la misma forma lo recibió." En ese apretón de manos, en esas palabras de agradecimiento, se resume el orgullo de un padre por el servicio de su hijo a la nación.
La historia de Antonio Domínguez es una ventana a la experiencia de los sobrevivientes del Belgrano, una experiencia marcada por el dolor, la pérdida y la incertidumbre, pero también por la resiliencia y el valor del espíritu humano. Su testimonio es un recordatorio de la importancia de honrar la memoria de los caídos y de valorar el sacrificio de aquellos que lucharon en la Guerra de las Malvinas. Su relato nos invita a reflexionar sobre las consecuencias de la guerra y la importancia de buscar la paz y la reconciliación. La historia de Antonio Domínguez, como la de tantos otros veteranos, merece ser contada y recordada, para que las futuras generaciones no olviden el costo de la guerra y la importancia de preservar la memoria histórica.
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