Por Agustín Ochoa Ortega. El telón se alza y, una vez más, el Teatro Municipal Roma de Avellaneda se convierte en el escenario de un encuentro con la esencia humana. Tras el resonante éxito de "La Mentira", la dupla actoral conformada por Eleonora Wexler y Gonzalo Heredia regresó para dar vida a "El estado de la unión", una obra que, bajo la dirección de Andrea Garrote, se erige como un espejo de las complejidades y las delicias de las relaciones de pareja.
Desde el primer instante, Wexler y Heredia tejen una narrativa que oscila entre el humor mordaz, la tensión palpable y una complicidad que traspasa las tablas. Cada escena, meticulosamente construida, resuena con una cercanía y una autenticidad que invitan a la reflexión, a la risa y, en ocasiones, a la punzada de reconocimiento. No es solo teatro; es un fragmento de vida expuesto con maestría.
En una conversación exclusiva con A SUBIRSE A LAS TABLAS, ambos actores compartieron sus anhelos sobre el impacto de su trabajo. Gonzalo Heredia, con una profunda sinceridad, expresó: "Uno siempre cuando se sube al escenario, cuando cuenta una historia, tiene el anhelo o el deseo de que la historia de alguna forma repercuta en el público, a través del personaje, a través de la historia, a través de alguna escena". Este deseo de trascender el mero entretenimiento y tocar las fibras más íntimas del espectador es el motor que impulsa su labor.
Profundizando en esta búsqueda, Heredia añadió: "Cuando hacemos función y contamos esta historia, lo único que uno espera es que la pase bien la gente, que tenga un buen momento, que reflexione, que piense, que se ilumine en ciertas zonas de su vida, que se den cuenta a través de esta obra de teatro". Es una invitación a la introspección, a desentrañar los hilos invisibles que tejen nuestras propias vidas a través del prisma de la ficción.
Eleonora Wexler, por su parte, no ocultó su entusiasmo por pisar nuevamente el escenario del Teatro Roma: "Siempre me generan muchas ganas de volver, de estar otra vez, y cada vez que llego lo que me pasa es que me sorprendo. Yo digo, ¡ay, qué lindo teatro, qué linda gente, ¡qué lindo lo que pasa! Nada, siento que es como una fiesta, y más con esta obra también". Su alegría contagiosa es un testimonio del poder del teatro para crear comunidad y celebrar el arte.
"El estado de la unión" nos sumerge en la historia de Matías, un destacado artista, y Ana Laura, una prestigiosa gerontóloga, cuyo matrimonio atraviesa una crisis. Lejos de la solemnidad, la pareja decide reunirse semanalmente en la barra de un bar, un preludio a sus sesiones de terapia. Este ritual se convierte en el telón de fondo para un juego de diálogos donde el humor y la emoción se entrelazan con la naturalidad de la vida misma. La obra deja espacio para las diferencias, las dudas y, sobre todo, para la posibilidad, siempre latente, de volver a elegirse.
La noche teatral se transformó en una experiencia íntima, donde el público seguía cada conversación con la misma atención que se presta a un ser querido. Eleonora Wexler analizó esta conexión profunda: "Todos vivimos, tuvimos relaciones de pareja, más o menos. Todos nos identificamos por donde pasan los personajes, la falta de comunicación, los sueños, los deseos, lo que no se cumplió". Añadió, con perspicacia, que "si vos atravesaste, qué sé yo, de repente tenés una pareja de muchos años, tenés hijos y fueron creciendo durante el tiempo, ya todos a esta altura de nuestras vidas, salvo que seas muy muy joven, tuvimos un bagaje así, entonces siempre te vas a identificar con algo, siempre". Es en esta universalidad de las experiencias humanas donde reside la magia de la obra.
Gonzalo Heredia, en sintonía con las reflexiones de Wexler, enfatizó la humanidad de los personajes y el interrogante central de la obra: "¿Si vale la pena reconstruir un amor después de tanto tiempo, en una época en donde vivimos prácticamente rodeados de cosas efímeras, de cosas de lo instantáneo?". Su pregunta resuena en un mundo donde la inmediatez a menudo eclipsa la profundidad. Sostuvo que "es una obra que se pregunta eso, que pone en juego esos vínculos, ese tipo de vínculos, y también lo que es el amor maduro".

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