Por Agustín Ochoa Ortega. Cristian "Pity" Álvarez es, sin lugar a dudas, una de las figuras más emblemáticas y magnéticas del rock nacional argentino. A través de letras crudas y composiciones que reflejaban la realidad social del país, conquistó a los sectores más populares, logrando que una parte de la sociedad se sintiera profundamente identificada con la música que creó en sus dos proyectos más influyentes: "Intoxicados" y "Viejas Locas". Su música no solo narraba, sino que también interpelaba, generando un eco en aquellos que veían sus vivencias reflejadas en sus acordes y estrofas.
La profundidad de su impacto ha sido recientemente explorada en el libro "Piedrabuena blues: biografía Pity", escrito por Darío Pagano, un fanático que, desde una admiración incondicional, se adentra en la trayectoria del cantante. Pero la obra de Pagano va más allá de un mero recorrido biográfico; también analiza la profunda transformación de una Argentina que siempre parece estar al borde de la ebullición. "Soy muy fan de Pity, no me puedo despojar de eso, lo quiero mucho y nunca me iba a poder descender de ese fanatismo, pero también creo que lo que me intervino y lo que me atravesó como artista de él es que siempre fue un referente y un emergente de los barrios populares", reveló Pagano, explicando la motivación detrás de su minuciosa investigación.
El propio "Pity" Álvarez contribuye con un prólogo en el que reflexiona sobre los inicios y el ascenso de "Viejas Locas". Su éxito, relata, fue un proceso gradual, orgánico, que lo mantuvo anclado a la realidad. "La masividad no vino de golpe y eso hizo que no se me volara la cabeza con el éxito. Primero tocábamos para 20 personas, después vinieron 40, después 200 y, de repente, estábamos tocando para 600 personas en Club X, en el barrio de Flores, que era el lugar donde jugábamos de local. Llegamos a telonear a los Rolling Stones, por mérito nuestro: prosperamos; persistimos; grabamos discos; nos hicimos conocidos y, por último, llegó la popularidad", rememora Álvarez, destacando la importancia de la perseverancia y el crecimiento sostenido.
Con la llegada de "Intoxicados", la propuesta musical de Pity se amplificó considerablemente. "En Intoxicados, musicalmente, se abre más el abanico. Por un lado, seguimos haciendo rock and roll, pero no solo eso. Esa es la diferencia sustancial con Viejas Locas, que es mi banda, porque yo fui el pionero: la armé y le di forma; la mayoría de las letras y las músicas son mías. Pero a Intoxicados la considero más que mi banda. Ahí hice y deshice, incorporé sonidos y géneros", explica Pity, señalando la libertad creativa que encontró en su segundo proyecto.
Darío Pagano, en una conversación con A SUBIRSE A LAS TABLAS, profundizó en esta visión de Pity sobre la evolución de sus bandas. "Creo que Intoxicados es la fase, como diría Lenin, imperialismo es la fase superior del capitalismo, creo que Intoxicados es la fase superior de Viejas Locas, cuando Pity logra incorporar nuevas texturas, nuevos géneros que en Viejas Locas le era imposible porque estaban más encasillados en el rock and roll", destacó Pagano, haciendo una analogía provocadora para ilustrar el salto cualitativo en la propuesta artística de Pity.
La contratapa de "Piedrabuena blues: biografía de Pity" contextualiza aún más el fenómeno de Álvarez en el panorama social y cultural argentino. El rock barrial, con "Viejas Locas" como uno de sus máximos exponentes, emergió como una poderosa expresión capaz de dar voz a los márgenes urbanos, visibilizando tensiones sociales que el relato dominante intentaba silenciar. La crisis de 2001, un punto de inflexión en la historia argentina impactó no solo en la economía, sino también en las sensibilidades juveniles. En este contexto de desorden y ruptura, "Intoxicados" nació no solo como una banda, sino como una "lectura estética del derrumbe de las instituciones y las promesas noventistas".
Pagano argumentó que Pity "viene a romper el rock burgués desde su lírica, desde a quién le habla y a quién no, él decide desde su barrio, desde su hábitat, hablarles a las clases populares que él conocía porque él era parte de esa clase subalterna". Esta conexión genuina con los sectores populares afirmó Pagano, fue un elemento disruptivo y novedoso en el rock nacional de los 90, diferenciándolo de los "rockeros tradicionales argentinos", con contadas excepciones como Manal, Tanguito y Morris. Pity, en este sentido, se erigió como un "emergente que viene a romper todo", un artista cuya autenticidad y arraigo en la realidad de los barrios interpeló profundamente. "Me hizo repensar ciertas cosas, sobre todo en el organigrama de sus letras, de su accionar como persona que vivió y que habitó esos barrios, siempre me interpeló mucho", concluyo Pagano, subrayando el poder transformador y reflexivo de la figura de Pity Álvarez en la cultura argentina.
