Por Agustín Ochoa. El historiador y periodista Daniel Balmaceda presentó su más reciente publicación “Grandes historias de la cocina Argentina” en Adrogué, en el marco de la sexta edición de la Feria Internacional del Libro de Almirante Brown. “Veo que crece; cada vez está más completa; más stands”, ponderó en conversación con A SUBIRSE A LAS TABLAS.
En esa misma línea, contó que le tocó compartir la jornada con dos grandes como lo son Florencia Canale y el “Turco” García” y aseguró que le encanta que “a veces gente que está fuera del circuito de la literatura se sume a nosotros como es el caso del “Turco” García, debido a que la popularidad a veces también ayuda a las ferias”.
Además, se refirió sobre la razón por la cual se inspiró a escribir un libro sobre la historia de la cocina en el país. “Hace algunos años había escrito la comida en la historia argentina que era específicamente sobre los alimentos; productos; algunas recetas. Pero en este caso me metí en las cocinas y en los comedores para ver de qué manera se comía; cuántos platos comían; por ejemplo Belgrano en 1807 se reúne con un oficial inglés y otro español y comen siete platos al mediodía, eran grandes almuerzos”.
“Me pareció que podía ser un buen libro de anécdotas con recetas o de recetas con anécdotas”, sostuvo el reconocido escritor argentino, quien también reveló que una de las historias que más le llamó la atención fue cuando descubrió que “Pueyrredón tenía un menú para cada día del año; que no repetía platos en los 365 días del año y que fue el primero en acercar la cocina cerca del comedor”.
Luego, hizo mención sobre las historias vividas de Jorge Luis Borges que lo cuenta en el libro. “Acá hay un montón de historias, como por ejemplo cuando comía sushi en la casa de la familia Kodama o cuando era joven salía a caminar y a tomar por los boliches con uno de sus amigos Francisco Bernardes, entonces en todos los lugares se querían hacer los grandecitos y pedía un trago de algo, hasta que un día en una reunión de escritores escuchó a sus espaldas a alguien que dijo “lástima que Borges sea borracho”; y le dio tanta vergüenza que dejó de tomar”.
“A Jorge Luis Borges no le gustaba la bebida alcohólica”, aclaró Daniel Balmaceda, quien luego acotó que “es muy gracioso que lo cuente el mismo Borges una frase tan extraña como “lástima que Borges sea borracho” cuando era el menos tomador de aquella época”.
| Daniel Balmaceda firmando ejemplares en uno de los stands de la Feria del Libro |
Para concluir, destacó la importancia de las ferias del libro “es poder tener un momento de encuentro con los libreros y lectores; que los escritores tengamos ese momento único y especial porque cuando vos te sentas a escribir un libro lo haces en mucha soledad y después lo compran los lectores, pero ya vos no sos dueño de esos textos, cada uno lo lee como lo prefiere.
“Este es el momento que nosotros tenemos la oportunidad de reencontrarnos con los lectores y sentir el mundo de los libros; del negocio y comercio de los libros de una manera especial; así que siempre es un placer participar de las ferias del libro”, reflexionó Balmaceda.