El proscenio porteño se prepara para recibir una de las propuestas más esperadas de la temporada, bajo la égida de Juan José Campanella y en el marco imponente del Teatro Politeama. A partir del próximo 14 de mayo, la cartelera porteña se verá sacudida por el estreno de "HDP: Hijos de Primera", una comedia negra que se sumerge en las profundidades de la ambición familiar y las bajezas humanas, prometiendo una experiencia teatral donde la risa y el suspenso conviven en una tensión constante.
Este estreno marca un hito significativo en la escena cultural local: el debut teatral de Martino Zaidelis. El reconocido cineasta, responsable de éxitos de taquilla y crítica como "La extorsión", "Campamento de mamá" y "Re loca", traslada su maestría narrativa del encuadre cinematográfico a la tridimensionalidad del escenario. La transición de Zaidelis al teatro genera una expectativa particular, dada su probada capacidad para orquestar ritmos narrativos vertiginosos y diseccionar la psicología de personajes puestos al límite. Su mirada, forjada en la precisión del cine, promete una puesta en escena dinámica y visualmente impecable.
La pieza cuenta con un elenco de probada solvencia y versatilidad, encabezado por Andrea Politti, cuya presencia escénica es ya un sello de calidad en la dramaturgia argentina. La acompañan Carna, Laura Cymer, Nacho Tosselli y Macarena Suárez, conformando un quinteto actoral capaz de transitar los matices de una trama que oscila entre lo hilarante y lo desesperado. Juntos encarnan la "batalla familiar" que da vida a esta historia, donde los vínculos de sangre se ven puestos a prueba por el peso del oro.
La premisa argumental de "HDP" es tan universal como inquietante. Ante la inminente muerte del patriarca, tres hijos y su actual esposa deciden no esperar al dictamen del destino: venden el patrimonio familiar y se reparten la herencia antes de tiempo. Sin embargo, la comedia se desata cuando la biología traiciona sus planes y el hombre comienza a recuperarse con una rapidez alarmante. Con los compradores de las propiedades en camino y la evidencia de su deslealtad a flor de piel, la familia se ve envuelta en una carrera desquiciada por ocultar lo imposible.
Bajo el lema "Hasta que la codicia nos separe", la obra se erige como un espejo satírico de la sociedad contemporánea, cuestionando los límites de la ética frente al beneficio económico. La "Galería de HDP" que propone Zaidelis no es solo un ejercicio de entretenimiento, sino una reflexión sobre la identidad y el sentido de pertenencia cuando el interés material irrumpe en el hogar. El Teatro Politeama, convertido en el epicentro de esta contienda familiar, invita al espectador a ser testigo de una huida hacia adelante donde el ingenio y la desesperación se funden en un solo acto, demostrando que, a veces, los peores enemigos se sientan a la misma mesa.
