Por Agustín Ochoa Ortega. El pasado sábado 21 de marzo, el Teatro del Municipio de Lomas de Zamora se convirtió en el escenario de una experiencia musical singular, protagonizada por el cantautor Nicolás Pauls. Lejos de las estridencias y el volumen desmedido, Pauls ofreció una propuesta que priorizó la calidez, la intimidad y la conexión con el público, reafirmando su compromiso con una estética sonora que define su identidad artística y su trayectoria musical.
Desde el momento en que las luces se atenuaron, se respiraba un ambiente de respeto y complicidad entre el artista y la audiencia. Pauls, visiblemente emocionado al finalizar la velada, no escatimó elogios para el teatro y el equipo que hizo posible el concierto: “Hermoso todo: el teatro, el sonido, la gente que labura, toda una calidez... la gente muy amorosa, el público súper respetuoso. Fue hermoso”, expresó con sinceridad. Estas palabras no solo reflejan su gratitud, sino que también subrayan la importancia que otorga al entorno como parte integral de la experiencia musical.
Para Pauls, la atmósfera creada en el espacio del concierto es tan crucial como la música misma. Su enfoque se aleja conscientemente de la grandilocuencia para sumergirse en los detalles y los matices que enriquecen la sonoridad: “La música que hacemos tiene ese cariz y esa intención de hacer de los conciertos algo de bajo volumen. Las veces que toqué a otros volúmenes, en otros contextos, no la terminé pasando bien. Acá se dio todo perfecto: el teatro, la gente, la banda... me siento muy privilegiado de tocar con ellos”. Esta declaración revela una búsqueda constante por crear un ambiente propicio para la introspección y la conexión emocional, donde el silencio y la sutileza tienen un valor tan importante como la melodía.
El repertorio de la noche no fue una simple selección de canciones, sino un viaje a través de las vivencias y las emociones que han marcado la vida del artista. Pauls explicó que su proceso creativo y de selección es completamente orgánico; las canciones no son forzadas a encajar en un formato preestablecido, sino que surgen de manera natural y se manifiestan en su forma original: “Siento que ya desde el momento en el que aparecen esas melodías, las escucho en este formato. No las redefino, porque son como nacen”, señaló. Esta autenticidad y respeto por la esencia de su obra se tradujo en una interpretación llena de sentimiento y honestidad.
La noche también reservó espacio para la improvisación y la espontaneidad. A pesar de no haberlo planeado con antelación, Pauls se sentó tras la percusión para enriquecer las texturas sonoras del piano, el bajo y la guitarra, demostrando su versatilidad como músico y su capacidad para adaptarse al momento.
Este compromiso con la autenticidad del material ha llevado a Pauls a expandir lo que inicialmente sería un solo disco de versiones y temas significativos en una ambiciosa trilogía: “Fueron apareciendo canciones que son parte de mi vida y la lista empezó a ser muy larga. Empezó siendo un disco y terminaron siendo tres con canciones que me movilizan”. Este proyecto promete ser una exploración profunda y personal del universo musical del artista, revelando las canciones que lo han marcado y que lo impulsan a seguir creando.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la evidente cohesión de la banda. La presencia de músicos talentosos como el bajista Joaquín Tranquini no es una casualidad, sino el resultado de años de experiencia compartida en escenarios de todo tipo. La conexión entre los músicos se tradujo en una interpretación precisa y emotiva, que realzó aún más la belleza de las canciones.
En resumen, la jornada en Lomas de Zamora dejó en claro que, para Nicolás Pauls, la música es mucho más que una simple combinación de sonidos. Es un espacio de encuentro, de introspección y de conexión emocional, donde el silencio y la sutileza tienen un peso fundamental. Una noche en la que las canciones "que movilizan" encontraron el eco perfecto en un teatro que supo escucharlas con atención y sensibilidad. Un concierto que reafirmó el talento y la autenticidad de un artista que sigue apostando por la calidez y la honestidad en un mundo cada vez más ruidoso y superficial.
