Por Agustín Ochoa Ortega. El centenario Teatro Maipú de Banfield se vistió de gala para recibir a dos figuras consagradas del teatro argentino: Miguel Ángel Solá y Mercedes Funes. La noche culminó con una prolongada ovación de pie, un reconocimiento fervoroso a la magistral interpretación de ambos actores en la obra "Por el placer de volver a verla". Cientos de vecinos aplaudieron, conmovidos por la profundidad y la belleza de la puesta en escena.
La obra, un texto inteligente y emotivo, caló hondo en el público presente, generando una conexión palpable entre el escenario y la platea. La historia, que explora la memoria, la identidad y el vínculo materno, encontró en Solá y Funes a sus intérpretes ideales, quienes supieron transmitir la complejidad de sus personajes con una sensibilidad exquisita.
En una entrevista exclusiva con A SUBIRSE A LAS TABLAS, Mercedes Funes compartió su emoción ante la cálida recepción del público banfileño: "Me llevo mucho amor de parte del público. El público es extremadamente generoso, cariñoso, expresivo... al margen de que esta obra es una obra maravillosa y sabemos lo que nos pasa y sabemos lo que le pasa al público". La actriz destacó la singularidad de cada función teatral, subrayando la comunión que se establece entre actores y espectadores: "Cada función es única y creo que el sentido del teatro es ese. Es que todos terminemos de alguna manera en una comunión, actores y público, y eso es lo que sucede".
En "Por el placer de volver a verla", Miguel Ángel Solá encarna a un renombrado autor y director teatral, un verdadero maestro de la palabra, que decide emprender un viaje introspectivo a su pasado. Frente al público, cual cirujano preciso o arqueólogo paciente, despoja lo superfluo para rescatar lo esencial. Su búsqueda lo lleva a la necesidad imperiosa de convocarla a ella, a la mujer interpretada por Mercedes Funes. En "ella" reside la clave, la respuesta que el personaje de Solá anhela desenterrar y reencontrar. La dinámica entre ambos personajes, la tensión latente y la revelación paulatina de los secretos del pasado, son el corazón de la obra.
Mercedes Funes describió su proceso de creación como "totalmente lúdico". "Tuve que simplemente ser obediente a lo que la obra me dictaba. Cuando hay una obra tan bien escrita, con sentimientos tan claros y tan universales, simplemente hay que dejarse llevar", explicó. La actriz reveló que su personaje se nutrió de la observación y la memoria: "En algún punto mi mamá y todas las madres de mis amigos o las madres que conozco me han venido a visitar y a convocar. Pude jugar un rato a agarrar de todo lo que ellas me dejaron para ponerlo en función del personaje".
La obra, en definitiva, es un homenaje a la figura materna, a la importancia del regazo y del vínculo primario en la construcción de la identidad. Funes concluyó con una emotiva reflexión: "Porque son las que nos presentan el mundo. Por supuesto, estoy hablando de los vínculos sanos y amorosos. Las madres, y cuando digo a las madres me refiero a los regazos".
La actriz continuó: "Aquellos, todos los que hoy somos adultos, tuvimos a alguien que se encargó de acunarnos, de enseñarnos a caminar, a acompañarnos a nuestros primeros pasos. Ese seno materno, esos brazos maternos que pueden ser o tu mamá, o si no estuvo tu mamá, tu papá, o tu abuela, o tu tía, tu tío, quien haya sido ese regazo, es sin duda el espacio más importante para que un ser humano camine por la vida".
"Por el placer de volver a verla" no es solo una obra de teatro, es una experiencia conmovedora que invita a la reflexión sobre la memoria, el amor y los lazos que nos unen. La magistral actuación de Miguel Ángel Solá y Mercedes Funes, sumada a la potencia del texto, la convierten en una cita imperdible para los amantes del teatro y para aquellos que buscan una conexión profunda con las emociones humanas. La ovación en Banfield fue un claro testimonio del impacto que esta obra ha dejado en el público.
