Por Agustín Ochoa Ortega. El mundo del blues ha sido moldeado por talentos inigualables, pero pocos han dejado una huella tan profunda y resonante como Tony "TC" Coleman. No es simplemente un baterista; es una leyenda viva, un custodio del ritmo y un innovador que ha dedicado más de cuatro décadas a infundir alma en cada golpe de baqueta. Desde los escenarios más prestigiosos del planeta, Coleman ha forjado una carrera que es testimonio de su maestría, su pasión y su inquebrantable compromiso con el blues.
Durante dos décadas, Coleman fue el motor rítmico detrás del mismísimo B.B. King, uno de los más reconocidos cantantes, guitarristas y compositores de Estados Unidos que no solo consolidó su reputación, sino que también perfeccionó un estilo inconfundible. Su técnica es una sinfonía de potencia, precisión y una profundidad musical que trasciende lo meramente técnico. Cada redoble, cada platillazo, cuenta una historia, evocando la esencia cruda y emotiva del blues. No es de extrañar que su regreso a Argentina sea un acontecimiento de tal magnitud, un hito que resuena con la historia y el legado musical del país.
Este 29 de agosto, el Auditorio La Moreno de Bernal se prepara para una noche que promete ser inolvidable. Tony "TC" Coleman, en compañía de Los Aerophonicos, no ofrecerá un concierto más; será un reencuentro, un puente tendido a través del tiempo y la música. Han pasado 33 años desde la histórica presentación de Pappo en el mítico Madison Square Garden, y ahora, en el marco de la inauguración del Espacio de Producción Intercooperativa Bunker.777, la historia musical argentina suma un nuevo capítulo con el regreso de uno de los músicos más emblemáticos al país.
En una conversación exclusiva con A SUBIRSE A LAS TABLAS, Tony Coleman compartió su emoción ante esta inminente presentación. Sus palabras, cargadas de sinceridad, revelan la magnitud de este momento: "Me siento muy honrado de tocar ahí y maravillosamente bien. No es sólo otro show. Es muy especial para mí tocar en Bunker.777". Esta declaración va más allá de la cortesía; es el sentir de un artista que valora la conexión con su público y la autenticidad del espacio donde su música cobrará vida.
Lo que hace que la experiencia de un concierto de Coleman sea tan singular es su enfoque orgánico e intuitivo. Cuando se le preguntó sobre sus preparativos, el baterista reveló que no tiene un plan rígido. Su arte surge de la interacción con el momento, con el público. "Siento la atmósfera de la sala y que cuando veo a la gente ahí armo la música", afirmó. Esta espontaneidad es el sello distintivo de un verdadero maestro, alguien que se rinde al fluir de la música y permite que la energía del lugar guíe su interpretación.
La génesis de la colaboración con "Los Aerophonicos" surgió de una consulta que el propio Tony Coleman le hizo a Sergio Bonacci Lapalma. Esto ocurrió durante el estreno de la película "Algo ha cambiado: un viaje quijotesco al Pappo's Blues", donde Coleman exploró la posibilidad de reunir a algunos músicos para una serie de conciertos. Según relató: "Fui invitado por Sergio Bonacci Lapalma y le pregunté sobre la oportunidad de reunir algunos músicos porque tenía ganas de hacer algunos conciertos en Buenos Aires. Me presentó a Aerophonicos e hicimos un buen equipo. La banda es tan buena como cualquiera con las que he tocado". Este testimonio no solo resalta la calidad de Los Aerophonicos, sino también la visión de Coleman para fomentar la colaboración y explorar nuevas avenidas musicales.
Como preludio al concierto de Tony "TC" Coleman, se proyectará el largometraje "Algo ha cambiado: un viaje quijotesco al Pappo's Blues", con la presencia de su director, Sergio Bonacci Lapalma. Esta proyección añade una capa emotiva y reflexiva a la velada, ofreciendo una mirada íntima a una figura que dejó una huella imborrable en la música. Coleman, al reflexionar sobre la película, expresó un sentimiento de profunda nostalgia y cariño: "Vi a mi hermano y lo extraño. Me pasó lo mismo con B.B King y con el artista que yo trabajé cuando los veo en la televisión. Mi corazón los extraña y mucho. Pienso mucho en su amistad". Estas palabras revelan la conexión personal y el respeto que Tony Coleman profesa por sus compañeros musicales, tanto los que aún están como los que han trascendido.
La noche del 29 de agosto en el Auditorio La Moreno de Bernal promete ser más que un concierto; será una celebración del blues, un encuentro de leyendas y un testimonio del poder unificador de la música. La presencia de Tony "TC" Coleman, junto a Los Aerophonicos, en un evento que honra la memoria de grandes como Pappo y B.B. King, es una oportunidad inigualable para ser parte de un momento histórico y experimentar la magia de un verdadero titán de la batería.
Tony Coleman y Pappo, una amistad que transcendió musicalmente
Hace 33 años, la historia del rock argentino se enriqueció con un capítulo inolvidable. Norberto "Pappo" Napolitano, nuestro querido Carpo, pisó el mítico escenario del Madison Square Garden, no como un espectador, sino como un invitado de honor del mismísimo B.B. King. Aquella noche, el 10 de agosto de 1993, se forjó una comunión musical que resonaría a través de las décadas, un encuentro de almas bluseras que dejó una huella imborrable.
Tony Coleman, el talentoso baterista que acompañó a Pappo en aquella velada histórica, recordó con emoción la magnitud de ese momento. "Pappo era grandioso esa noche y todas las noches. Eso era lo que hacíamos cada vez que nos juntábamos a tocar", enfatizó Coleman, subrayando la química innata y la pasión compartida que caracterizaban cada una de sus colaboraciones. No era solo técnica, era el alma, el sentimiento que Pappo imprimía en cada nota, una conexión visceral con la esencia del blues que se enlazó de inmediato con el estilo inconfundible de B.B. King.
La hermandad musical entre Pappo y Coleman no terminó en el Madison Square Garden. Su último gran proyecto juntos, "Tributo a B.B. King", grabado en vivo en Buenos Aires en noviembre de 2004, se convirtió en un testamento final de esa profunda conexión. Meses antes de la trágica partida del Carpo, este disco, gestado en tierras argentinas, consolidó un puente entre el blues local y el internacional, una obra que trascendió la música para convertirse en un símbolo de amistad y respeto mutuo. "El disco que hicimos junto a Pappo era un tributo que le querían hacer a B.B. King. Lo hicimos muy bien", compartió Coleman, orgulloso del resultado de aquella colaboración.
Al rememorar las sesiones de grabación, Coleman evoca una atmósfera de espontaneidad y sinceridad. "Junto a Pappo no lo pensaron mucho. En realidad, nos dimos cuenta de que cualquier repertorio que eligieran iba a honrar a B.B. King, que en ese momento seguía vivo. Todo lo que hicimos sentimos que era todo sincero y tocar juntos para que la gente tuviera una gran experiencia", explicó. Estas palabras encapsulan la esencia de su colaboración: una entrega total a la música, sin pretensiones, con el único fin de crear una experiencia auténtica y memorable para el público.
Tony Coleman, un legado de ritmo, pasión y conexión a través del blues
La historia del blues está tejida con las vidas de músicos extraordinarios, cuyas contribuciones han trascendido el tiempo y las fronteras. Entre ellos, la figura de Tony Coleman resplandece con una luz propia. Durante dos décadas, fue el pulso rítmico detrás del Rey del Blues, B.B. King, una etapa que por sí sola bastaría para cimentar su leyenda. Sin embargo, la trayectoria de Coleman es mucho más vasta, un testimonio de su inmenso talento y de su profunda conexión con la esencia de la música.
Imaginemos un escenario donde la historia del blues y el rock se encuentran; allí, Tony Coleman ha sido un protagonista recurrente. Su batería ha resonado junto a gigantes como Pappo, Albert King, Freddie King, Buddy Guy, y leyendas de la talla de Slash, Carlos Santana, Stevie Wonder, James Brown, Ray Charles, Etta James y Stevie Ray Vaughan. Esta lista no es solo un compendio de nombres ilustres, sino un reflejo de la versatilidad y el respeto que Coleman ha ganado en la industria. "Soy un fan de los artistas con los que he trabajado", confiesa Coleman, revelando una humildad que engrandece aún más su figura. "Cuando me encuentro en los estudios con los artistas que soy fanático, nos hacemos muy amigos y me da mucha felicidad tocar juntos". Esta perspectiva, la de un músico que se deleita en la colaboración y la camaradería, es un pilar fundamental de su filosofía.
Para Coleman, la música trasciende la fama y el reconocimiento. "Sea artista famoso o no famoso, el sentimiento es siempre tratar de hacer lo mejor que podamos con lo que uno tiene y tratar de pasarla bien porque la música es lo que nos mantiene unidos", enfatiza. Esta declaración encapsula la pureza de su arte: una dedicación inquebrantable a la excelencia y a la alegría intrínseca de la creación musical. No se trata de brillar en solitario, sino de contribuir al colectivo sonoro, de forjar un lazo inquebrantable a través de las notas y el ritmo.
Cuando se le pregunta sobre el legado que desea dejar, Tony Coleman ofrece una perspectiva profundamente conmovedora. "Mi misión y legado es hacer música lo mejor que pueda. Nunca toco en el escenario para la gente y no pongo a la gente primero. Mi legado es hacer música que le gusta a la gente y siempre estar con ellos. La música es un regalo que quiero compartirlo con la gente y no porque sea importante". Esta declaración revela una humildad que desarma y una generosidad artística que inspira. Su música no es un medio para la vanidad personal, sino un obsequio, una forma de conectar con la humanidad en un nivel profundo y auténtico.
Coleman va más allá al reflexionar sobre la verdadera esencia de ser músico. "Siempre tuve un sueño. Muchos músicos que quieren ser músicos tienen que aprender cómo ser músicos. Porque muchos quieren ser famosos y ricos, sobre todo sentirse como estrellas. No obstante, a mí no me importa nada de eso. Toco porque es mi vida. El creador me puso en esta tierra para hacer música y levantar los ánimos de la gente". Estas palabras son un faro para las nuevas generaciones, un recordatorio de que la verdadera vocación musical nace de una pasión inquebrantable y un deseo genuino de elevar el espíritu humano, no de la búsqueda de la gloria efímera.
Finalmente, Tony Coleman comparte una reflexión profunda sobre la conexión entre el blues y el público argentino y sudamericano. "Todo el mundo ama el blues. Pero la diferencia que le encuentro en relación con la Argentina siento que el blues se siente un poco más profundo. Siento una conexión muy profunda con Argentina y yo como un afroamericano de Estados Unidos. Me siento identificado y Argentina se siente identificado con él. Tenemos sentimientos similares con el blues". Esta observación es un testimonio del poder universal de la música, una prueba de que las emociones y las experiencias humanas trascienden las barreras culturales y geográficas. La profundidad con la que el blues resuena en Argentina, en particular, ha tocado el corazón de Coleman, creando un vínculo especial entre él y la audiencia de este rincón del mundo.
Tony Coleman no es solo un baterista legendario; es un filósofo del ritmo, un embajador de la conexión humana a través de la música. Su legado no se medirá solo por las innumerables grabaciones en las que ha participado o por los escenarios que ha pisado, sino por la autenticidad de su arte, la generosidad de su espíritu y la profunda huella que ha dejado en el corazón de quienes han tenido el privilegio de escuchar su música. En cada golpe de baqueta, en cada ritmo que emana de su ser, Tony Coleman nos recuerda que la música es, en su esencia más pura, un regalo para el alma.
