Por Agustín Ochoa. Aldo Pastur comenzó hacer teatro en años donde el horror reinaba en Argentina debido a que los militares derrocaron a la presidenta Estela Martínez de Perón dando inicio a una de las etapas más negras de nuestro país. A pesar de recibir amenazas, ya que protagonizaba piezas teatrales de un autor casi prohibido en esa época, nunca dejó de hacer obras teatrales ni renunció a sus sueños de querer actuar en una película; en una sala, o en la televisión.
Hasta hace muy poco realizó el ciclo de radioteatro “Rebelión Otoñal” de Alberto Migré en el Teatro del Municipio de Lomas de Zamora, junto a Nora Cárpena; Norma López Monet, Gabriel Rovito, Luciana Ulrich, Sebastián Pozzi y Jimena Coppolino, Héctor Calori y Peggy Sol. “Lo que nos pasa en la función es que el público adulto se acuerda, pero el joven lo redescubre y dice mira que lindo es”, comentó Aldo Pastur en diálogo con nuestro medio.
¿Cómo viviste el regreso del radioteatro?
Lo viví muy bien. La gente lo recibió muy bien. Aparte me parece fue recuperar algo que tiene que ver con nuestra cultura. Fue una forma de aproximarse a volar con la imaginación debido a que uno se imagina lo que está ocurriendo, en este caso, al hacerlo presencialmente pudimos ver al técnico que hacía los ruidos en escena, por ejemplo.
Me pareció un espectáculo muy bueno, aparte con los textos de Alberto Migré y un elenco de actores que todos son muy buenos. Hice radioteatro con Nora Cárpena para Radio Provincia. De chico escuchaba radio; siempre me gustó la actuación y los programas cómicos en radio.
¿Qué es lo que más disfrutaste de hacer "Rebelión Otoñal"?
Actuar porque uno eligió esta carrera por este motivo. Me encanta, en particular, hacer radioteatro. Es un homenaje a mis padres de cuando escuchaban radio y yo era muy chiquito. Para mí es un placer doble.
¿Qué opinión tenés con respecto a que el Municipio de Lomas de Zamora promueve este tipo de actividades culturales?
Me parece perfecto. El teatro es hermoso y está en buenas condiciones, lo cual es fundamental y esto tiene mucho que ver con lo que impulsa el municipio. Que convoque a la gente para que vea teatro; músicas; diferentes expresiones artísticas es un buen rumbo. Es fundamental para el crecimiento interior e intelectual del ser humano. El teatro, la música y la danza son muy importantes para darle de comer al alma.
¿Qué recuerdos tenes de tus primeras obras de teatro?
Tengo los mejores recuerdos. Empecé a trabajar en 1976 en coincidencia con el Golpe de Estado. Hice “Los indios estaban cabreros”, de Agustín Cuzzani, en el Teatro Payró, junto a un grupo de teatro que habíamos formado y se llamaba “Grupo Taller”. Estuvimos diez años juntos; hicimos muchas obras; y nos fue muy bien según la crítica de ese momento. Era un grupo de teatro independiente. Después hacía publicidades; cine; televisión, hasta que empecé a protagonizar.
¿Cómo era actuar durante la dictadura militar?
Había que tener cuidado. Nosotros estábamos amenazados porque Agustín Cuzzani estaba un poco prohibido. Había que elegir obras que digan la realidad, pero que no se dieran cuenta que lo decía. Era todo un trabajo bastante difícil y momentos muy crueles para todos. Pero se hicieron cosas, no solamente nuestro grupo, si no mucha gente del teatro como Pavlovsky. Se trató de seguir creando artísticamente a pesar de todo.
¿Qué fue lo que te enamoró de la actuación?
Siempre me gustó y amo el cine, de hecho estudié cine. Lo que pasa es que siempre me interesó la actuación. Estudié en una escuela industrial y trabajé en otras cosas, pero cuando empecé a trabajar en la industria del cine como asistente de producción y dirección, comencé a filmar cortos y ahí me di cuenta que me gustaba estar con los actores y dirigir a los actores. Después me dije a mí lo que me gusta es actuar y así cambié de rubro y pasé a la actuación.