Por Agustín Ochoa Ortega. El Teatro Municipal Roma de Avellaneda fue testigo de una noche inolvidable, donde cientos de vecinos se congregaron para disfrutar de "Canciones que se dibujan", un espectáculo que fusiona el talento del reconocido historietista Liniers y el aclamado músico Kevin Johansen. Después de 17 años de colaboración y una gira exitosa por diversos escenarios del mundo, la dupla trajo a Avellaneda su propuesta única, que cierra una etapa de su recorrido artístico.
El ambiente vibró con la química especial de estos dos grandes artistas. Liniers, con su particular sentido del humor, compartió con "A SUBIRSE A LAS TABLAS" sus impresiones sobre la gira y el entusiasmo del público: "El primer recuerdo que me voy a llevar es que hice un show entero con voz de gritar gol durante 4 o 5 días ya. Venimos todos con mucho grito y entonces tengo la voz medio así, pero creo que valió la pena. Y la voz mía, fíjate que se va acercando a la de Kevin a medida que se me va autodestruyendo, así que no está mal".
Ambos artistas elogiaron la majestuosidad del Teatro Roma. Liniers destacó el valor arquitectónico e histórico del lugar: "También, me voy a acordar lo lindo que es el teatro, es una belleza. Salís y al ver los balcones, uno dice que aún existe lugares que tienen esa magia". Johansen, por su parte, añadió: "Lo hermoso teatro que es el Roma, es alucinante y la verdad que la gente estaba divina, estaba sold out, agotado, así que estábamos como felices de que la gente reaccionara tan bien con este espectáculo de dibujos y canciones".
La propuesta escénica de "Canciones que se dibujan" es una simbiosis fascinante: Johansen interpreta temas de su repertorio mientras Liniers crea ilustraciones en tiempo real, proyectando sus obras que dialogan, complementan o incluso contradicen la música. El resultado es una experiencia híbrida, una criatura artística cálida y lúdica donde el humor, la emoción y la sorpresa se entrelazan de manera espontánea.
Liniers reveló el secreto detrás de la perdurabilidad de esta propuesta única: la amistad. "El único secreto que realmente tiene esto es que éramos amigos con Kevin antes de hacer el show. Éramos amigos de juntarnos a tomar cerveza y asado. Y qué andas, dice esto, chiste el otro", confesó el historietista. Esta base de confianza y camaradería es lo que les permite fluir con naturalidad en el escenario. "Y entonces la primera vez que hicimos el show, esa especie de confianza y de cosas de amistad ya estaba. Entonces de ahí apareció todo. Porque yo lo veo a él de costado y dice que es mi amigo y que le va a hacer un chiste. Y él sabe que va a hacer un chiste a mí y que la idea que tire alguien al ruedo, el otro lo va a agarrar. Porque entendemos el sentido del humor", explicó.
El artista también compartió sus temores iniciales antes de embarcarse en este proyecto: "Y pasa que estás en el escenario muy asustado, sobre todo los dibujantes que no somos de escenario. Entonces el hecho de que lo conoces de antes al de al lado y que es así como un colega, se hace más fácil que de otra manera". Sin embargo, la profunda amistad entre Liniers y Johansen ha sido la clave para superar esos miedos y ofrecer un espectáculo que trasciende las expectativas, prometiendo que este cierre de gira sea más que una despedida, una verdadera celebración.
Johansen, por su parte, compartió una divertida anécdota sobre los inicios de la dupla. "La verdad que recuerdo la primera vez, porque la primera vez fue en Venezuela y Ricardo ahí sacó una especie de armónica fuera de tono y la gente se empezó a morirse de la risa en Anoche soñé contigo y yo dije, uy Dios, ¿qué hice? ¿Qué estamos haciendo? No sé qué, la gente se está riendo", rememoró entre risas. Y concluyó: "cuando terminó le dije a Ricardo, la verdad que tengo que aprender que la risa es una forma de aplauso y que la gente, claro, cuando se ríe está aplaudiendo, está agradeciendo que uno hizo algo tan bien".
Pese a los desafíos iniciales, la dupla se ha consolidado a lo largo de 17 años de emotivas presentaciones. Al ser consultado sobre si esperaban recorrer tantos escenarios juntos, Liniers comentó: "La verdad es que cuando empezamos a hacer el show con Kevin, yo le decía a mi mujer cuando me fui a la primera vez a una gira, le digo, este pibe no va a querer tener un dibujante toda la vida ahí sentada al lado. Digo, esto lo hacemos un par de veces y se va a aburrir. Y no, se ve que le divirtió. Y esto fue hace 16 años. Así que mi mujer está todavía enojada con Kevin. Está contenta, está contenta. Que tiene, así como se alivia de mí un ratito". La historia, sin embargo, demostró lo contrario, regalándonos una de las colaboraciones artísticas más entrañables y exitosas de la escena contemporánea.
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