En una serie de encuentros con el historiador Agustín Eduardo Wieckiewicz, el primer intendente de Avellaneda tras la vuelta de la Democracia detalla su trayectoria política, su vínculo con la ciudad y su pasión por Independiente en un libro fundamental para la historia local.
Por Agustín Ochoa Ortega. La figura de Luis Sagol resuena con un eco de profundo respeto y cariño en el corazón del pueblo de Avellaneda. Elegido en dos ocasiones para conducir el Poder Ejecutivo Municipal entre 1983 y 1989, Sagol ostenta el honor de haber sido el primer intendente avellanedense en el crucial regreso de la Democracia a la Argentina. Si bien fue reelegido en 1987, su decisión de renunciar a su cargo dos años después, por motivos que ahora se desvelan en el libro "Memoria de Avellaneda", escrito por el profesor de historia e investigador local Agustín Eduardo Wieckiewicz, ha sido un punto de interés constante en la historia política de la región.
"Memoria de Avellaneda" se erige como un testimonio invaluable, una ventana a la vida y el pensamiento de un hombre que marcó una época. En la introducción de la obra, Agustín Eduardo Wieckiewicz expone la esencia de su ambicioso proyecto: "(...) La idea era captar lo más fielmente al Sagol que conversa, y situar al lector en una 'tercera silla' (...)". Esta metodología busca sumergir al lector en una experiencia íntima, casi de primera mano, con el protagonista. Wieckiewicz profundiza en la singularidad de la memoria de Sagol, comparándola con la elogiada por Bioy, y señalando una diferencia fundamental: "No obstante, a diferencia de Georgie, lo que mi entrevistado pretendía no era contar un cuento, sino su vida... Algo complicado cuando se tienen presentes tantas cosas (...)".
La tarea de plasmar la riqueza de sus vivencias no fue sencilla, como bien apunta el autor: "Es que, en realidad, el problema para Sagol no era narrar sus 'memorias', sino volcarlas al papel y sentirse satisfecho. No porque carezca de la habilidad para hacerlo, sino porque jerarquizar, seleccionar y, eventualmente dejar de lado alguna de sus vivencias, le hubiese consumido demasiado tiempo". Este desafío, superado con maestría por Wieckiewicz, resalta la profundidad y el impacto de la vida de Sagol.
En una reciente conversación con A SUBIRSE A LAS TABLAS, Luis Sagol expresó su profunda satisfacción por la publicación de sus "memorias". Con humildad y reconocimiento, Sagol enfatizó el rol fundamental de Wieckiewicz en la gestación del libro: "Él fue el verdadero autor del libro. Soy el sujeto del libro. El elemento que le permite a él editar y darle coherencia a la cantidad de datos e información que yo le pasaba. Desde mi vida personal hasta mi comprensión de lo que significa Avellaneda en mi vida y en la de tanta gente conocida", resaltó Sagol, destacando la labor de síntesis y organización del historiador.
La obra es el resultado de ocho encuentros fructíferos, meticulosamente estructurados para abarcar la totalidad de la vida de Sagol, desde sus antepasados y su infancia, pasando por su juventud, los inicios y el desarrollo de su carrera política, hasta el período de su intendencia, su vida posterior y su presente "cuasi patriarcal". Como detalla Agustín Eduardo Wieckiewicz en la introducción del libro, "En cada uno, intentamos abarcar las filiaciones básicas de Sagol: la familia, la relación con Avellaneda, su militancia radical y la vinculación con Independiente, todo ello sin omitir las vicisitudes de la Historia Nacional y Municipal, en la que Don Luis fue espectador, y a la vez actor". Esta aproximación holística ofrece una visión completa de un hombre cuya vida se entrelaza íntimamente con la historia de Avellaneda y de la Argentina.
El ex dirigente deportivo de Independiente, en su relato, describió los encuentros con Agustín como sumamente enriquecedores: "Es muy interesante el hecho de un muchacho ya formado en investigaciones históricas locales que le permiten entonces, en el intercambio de información que yo le daba, comprender claramente lo que le estaba significando. Además, el aliento que significa que gente joven esté comprendiendo la importancia de tener sobre el tapete la historia local", sostuvo Sagol, valorando la perspicacia y el interés de las nuevas generaciones por preservar la memoria histórica.
Para finalizar, Luis Sagol rememoró con lucidez el desafío que significó asumir la intendencia en un período tan complejo como el retorno de la Democracia, tras una de las dictaduras cívico-militares más crueles que ha vivido Argentina. "Eso significaba un enorme trabajo, efectivamente, de restauración de lo que fue la Avellaneda de siempre. Pero, además, la ventaja de que la opinión pública estaba muy esperanzada, muy conforme y muy contenta. Es decir que cualquier iniciativa era acompañada por el vecindario con todo gusto", contó Sagol, transmitiendo la atmósfera de esperanza y colaboración que caracterizó aquellos primeros años de reconstrucción democrática. La figura de Luis Sagol, a través de estas "Memoria de Avellaneda", se consolida como un pilar fundamental en la historia de su ciudad, un testimonio vivo de compromiso, liderazgo y amor por el servicio público en un momento crucial para la nación.

