Por Agustín Ochoa Ortega. Luis Alberto Spinetta, figura cumbre de la música nacional popular, es recordado no solo por su genialidad artística sino también por su profundo compromiso social. A catorce años de su paso a la inmortalidad, su legado sigue resonando y transformando, siendo un faro para nuevas generaciones de músicos y pensadores. Recientemente, la biblioteca popular "Mariano Moreno" de Lanús fue escenario de un emotivo homenaje al "gran flaco", con la presentación del libro "Luis Alberto Spinetta. Partituras & Cancionero", una obra fundamental publicada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU) en colaboración con el Ministerio de Educación de la Nación. La presentación estuvo a cargo de la consagrada cantante Celsa Mel Gowland, coautora de esta significativa compilación.
Celsa Mel Gowland, visiblemente emocionada, compartió con "A SUBIRSE A LAS TABLAS" la génesis y la trascendencia de este proyecto. "Estoy muy agradecida de haber podido contar la historia de este libro, que es la historia de una ley", afirmó Gowland. Su explicación ahondó en la importancia de la Ley del Día Nacional del Músico, impulsada desde el INAMU, que establece el natalicio de Luis Alberto Spinetta como la fecha conmemorativa. Más allá de honrar al artista, esta ley tiene un segundo artículo de vital relevancia: "faculta al Poder Ejecutivo a llevar la obra de Luis Alberto a las escuelas artísticas del país y a todas las escuelas posibles". Esta iniciativa no solo democratiza el acceso a la obra de Spinetta, sino que también fomenta la reflexión sobre políticas públicas que mejoren las condiciones de la creación musical en Argentina.
El libro "Luis Alberto Spinetta. Partituras & Cancionero" representa un hito para el INAMU, siendo la primera obra de una serie de publicaciones dedicadas a rescatar y difundir el patrimonio musical argentino. A este volumen inaugural le han seguido títulos igualmente valiosos, como “El Taita del Chamamé” de Mario del Tránsito Cocomarola, “Agustín 'Agüicho' Franco: un legado musical para Entre Ríos”, "Corazón Alegre": Obra de Gustavo Cuchi Leguizamón, y "Magia y Verdad. Obra de Virgilio Expósito", entre otros. Celsa Mel Gowland, quien compartió escenario con Spinetta, enfatizó el valor de estas publicaciones: "el INAMU va poniendo en valor ese capital simbólico y democratizándolo. Entonces, por eso es un libro tan preciado por nosotros, el de Luis Alberto, y lo consideramos como la puerta que abre la obra de los grandes creadores argentinos, autores y compositores, a las escuelas".
La riqueza musical de Spinetta se despliega en las páginas de "Luis Alberto Spinetta. Partituras & Cancionero", ofreciendo una variedad representativa de su vastísima obra. Los lectores encontrarán en esta compilación un abanico de estilos que van desde el folklore y el blues hasta el rock, con sutiles guiños al tango. La decisión del Ministerio de Educación de la Nación, junto con el INAMU, de editar y distribuir este material en las escuelas se inscribe en una serie de iniciativas destinadas a otorgar a las diversas formas de expresión artística el lugar preponderante que merecen en las aulas. De esta manera, el legado de Luis Alberto Spinetta no solo se perpetúa, sino que se revitaliza, inspirando y educando a las futuras generaciones a través de la magia de su música y el profundo mensaje de su arte.
¿Por qué eligieron el 23 de enero, el día del cumple del "Flaco", para celebrar el Día Nacional del Músico?
C.M.G: Primero, porque Luis Alberto fue el primer músico importante, referente, que dio su apoyo explícito a la Ley Nacional de la Música, la 26.801, que creó el Instituto Nacional de la Música, un órgano de fomento público no estatal, y Luis Alberto dio su apoyo incondicional a esa ley, sabiendo, cuando lo hacía, que detrás de él se iban a encolumnar todos los otros y las otras músicas del país. Así que para nosotros fue un apoyo imprescindible en ese momento, y porque, sin ninguna duda, Luis representa para la música argentina una manera de crear sin concesiones, fuera de la lógica de mercado. Jamás Luis quitó un acorde de una canción o una parte de una canción porque le aconsejaban en su compañía discográfica que eso iba a ser el tema menos vendible. Él tuvo una forma de ser y estar en el mundo, como decía Rodolfo Kusch, el estar siendo. Su propia vida fue cultura, por eso lo elegimos en ese momento para representarnos.
¿Cómo cree que la inclusión de Spinetta en las aulas modifica la formación de los estudiantes de las escuelas artísticas?
C.M.G: porque la poesía de Luis Alberto es como un abanico. Un abanico inmenso donde está el surrealismo, donde vive el tango y el folclore, porque él abrevó muchísimo en su creación en esa música de raíz, aunque muchos piensen que no, que hacía solo rock, pero basta escuchar barro tal vez o ha compuesto canciones que tienen la forma del bolero y que, bueno, es un capital simbólico impresionante. En su búsqueda de la estrella, que era la búsqueda de la mejor canción, está incluido todo su mundo filosófico, su curiosidad, su pensamiento. Luis era un artista preocupado tanto por lo eterno como por lo familiar. En la misma medida. Una obra muy abarcativa, muy rica, llena de metáforas, de humor. Nos parece que tomar esa obra y llevarla a las escuelas es democratizar ese capital simbólico que de ninguna manera tiene que perderse para las próximas generaciones.
¿Has tenido la posibilidad de ver a jóvenes estudiantes con el libro estudiando?
C.M.G: Uy, sí. Sí, sí, sí, por supuesto, y además hemos visto jardines de infantes. O sea, los niños de los jardines de infantes cantando las canciones de Luis, los maestros enseñándola. Las partituras no estaban transcriptas. O sea, lo mismo pasó con la obra de Leguizamón, de Cuchi Leguizamón. El INAMU editó por primera vez los arreglos a dos voces del dúo salteño, que no habían sido transcriptos nunca. Así que, bueno, esa es la tarea que tenemos nosotros desde el Instituto Nacional de la Música.
¿Cómo era compartir escenario con El Flaco?
C.M.G: Lo contábamos en la charla, justo dentro de las fotografías que trajimos de la presentación de este libro. Y eso, encontré una foto de cuando yo canté con él, en el año 86 y 87, que estamos con Isabel de Sebastián en el escenario y el fotógrafo captó un momento como de éxtasis, cuando estamos cantando, estamos con los ojos cerrados, los músicos que tocábamos con él, que tuvimos ese privilegio de pasar por alguna de las épocas musicales de Luis Alberto, nos distraíamos en el escenario mientras él tocaba porque era tan impresionante la recreación que él hacía sobre sus propias canciones. Cada vez que las tocaba, las recreaba, las resignificaba, las transformaba. Eso para mí fue una enseñanza increíble, que quizás en ese momento ni siquiera me daba cuenta, del privilegio que tenía de poder cantar para él.
¿Cuál fue la mayor contribución musical y cultural de Luis Alberto Spinetta para las futuras generaciones?
C.M.G: Como decía William Cook, sentir, pensar y hacer en ese orden. Creo que Spinetta sentía, pensaba y hacía. Además, como te decía, del inmenso legado artístico que nos dejó en su vida personal, las veces que tomó postura política sobre determinados temas, como fue participar de la Carpa de los Maestros, la Carpa Blanca, como fue haber compuesto la canción Crisantemo para la película Flores de Septiembre, de los desaparecidos del Carlos Pellegrini, la Fundación Conduciendo a Conciencia, para apoyar la educación vial, después de aquel accidente terrible de esos chicos que habían ido como voluntarios a colaborar en Chaco. Bueno, nada, su vida fue un ejemplo, una vida que merece que nosotros lo tengamos como representante de lo que es el Día Nacional del Músico.
