Desde sus inicios en 1999 hasta su consolidación como un referente del Romantic Style, el artista panameño reflexiona sobre su transformación artística, el poder de la autogestión y su inquebrantable vínculo emocional con el público argentino, en conversación con A SUBIRSE A LAS TABLAS.
Por Agustín Ochoa Ortega. La trayectoria de Makano es una carrera de fondo que comenzó mucho antes de que el mundo coreara "Te Amo" en 2006. Su historia se remonta a 1999 en Panamá, un camino extenso donde, según sus propias palabras, "han sido muchos los cambios". Tras años de aprendizaje bajo el ala de grandes sellos, el artista atraviesa hoy una etapa de madurez donde la libertad creativa es su mayor activo. "He aprendido, básicamente, a trabajar de forma independiente", confesó al analizar un presente donde la toma de decisiones ha vuelto a sus manos.
Reinventando la escena: De la disquera a la autonomía creativa
La transición hacia la independencia ha marcado un punto de inflexión en su sonido. El artista recuerda que "antes teníamos una disquera que hacía todo por nosotros", lo cual limitaba su visión. "Básicamente, pues, antes nos escogían las canciones, nosotros las componíamos, pero cuando llegábamos al estudio con ganas de grabar las canciones, ellos decían, esa no va, esta sí va", explica. Hoy, esa realidad ha quedado atrás: "Ahora la hemos tenido que reinventar. Ahora, pues, tenemos la potestad de nosotros escoger nuestras propias canciones y lo que queremos hacer".
Este control total ha permitido elevar la calidad de su puesta en escena. Para el panameño, "ha mejorado mucho para bien el hecho de que nosotros tenemos la potestad de hacer lo que queremos", logrando una producción audiovisual superior. Atrás quedó el formato sencillo para dar paso a una estructura compleja: "Antes no introducíamos músicos en vivos a las presentaciones. Ahora, pues, tenemos una mejor producción audiovisual. Tenemos músicos, tenemos nuestro crew de bailarines". Actualmente, ofrece tres tipos de espectáculos —discoteca, eventos masivos y vivo— respaldado por una banda de 11 músicos que marcan la diferencia entre "el Makano de antes, que solamente cantaba copita, al Makano de hoy en día".
A pesar de la magnitud de sus shows, mantiene rituales íntimos que lo mantienen centrado. "Siempre me persigno. Trato siempre de llamar a mi mamá, que básicamente es mi fan número uno antes de cada presentación, cada vez que salgo del hotel", reveló con humildad. Este equilibrio entre lo profesional y lo personal es vital para transformar los nervios en energía positiva: "Me persigno ante el público. Yo creo que la adrenalina de ver al público ahí esperándome es lo que me da esa fuerza para siempre salir con positivismo a cada presentación".
Raíces de acero
El nombre artístico de un músico suele ser su primera declaración de principios. Para él, "Macano, el nombre artístico es... el nombre de un árbol en mi país, un árbol como el roble". Esta metáfora vegetal no es casual; describe una madera tan resistente que, incluso cuando la acera se quema, el árbol permanece. El nombre nació en 1999 de un sueño compartido entre cuatro amigos que buscaban impactar en las radioemisoras. Aunque el grupo no logró grabar y los demás tomaron rumbos distintos, él conservó el nombre "en honor a la amistad que teníamos en ese entonces", portando consigo la fortaleza de ese "concreto" natural en cada paso de su carrera.
El vínculo con el sur: Argentina y la mística de los escenarios
La relación de Makano con Argentina es una historia de pasión correspondida. El artista guarda recuerdos vívidos de la entrega local: "Lo que recuerdo de aquella vez que vine es que el público argentino se entrega mucho al artista, vive, goza las canciones, es muy apasionado a la hora de cantar".
Dentro de este lazo con el sur, destaca su respeto por figuras locales como Axel, con quien compartió el escenario en Panamá para interpretar "Celebra la Vida". "Axel es un artista muy humilde, un artista muy talentoso. Fue maravilloso tener la oportunidad de compartir con ese artista argentino esa canción, que es una de sus más grandes", recordó con afecto. Para Makano, la música es un puente que permite conexiones genuinas, manteniendo el contacto con colegas a través de redes sociales y valorando los momentos donde ambas carreras brillaron en su máximo esplendor.
Su historia también está marcada por la resiliencia y la sorpresa, como aquel premio que ganó en sus inicios frente a un colega que se perfilaba como favorito. "Este servidor venía trabajando, así como quien dice, poquito a poquito, la música se fue colando y se fue metiendo. La verdad, hasta para mi equipo fue una sorpresa haber ganado ese premio", reflexiona. Valora profundamente que, con el tiempo, aquel artista haya reconocido su esfuerzo, entendiendo que ese hito fue "el comienzo de todo lo que venía más adelante".
El éxito más allá de los ránkings: El legado generacional
Para el autor de éxitos incombustibles, ver la vigencia de sus letras es una sensación inexplicable. "Saber que todas esas canciones que se hicieron con el corazón... siguen vigentes para las nuevas generaciones también", afirma conmovido. Le resulta gratificante encontrar en sus conciertos a jóvenes de 19 o 20 años que eran niños cuando él comenzó su ascenso internacional. "Siguen escuchando el relevo generacional, y eso para mí es muy importante y grande", asegura, viendo en sus ojos la misma pasión que movió sus primeras composiciones.
Finalmente, al ser consultado sobre el significado del éxito, Makano ofrece una perspectiva profundamente humana. "Yo pienso que éxito... tener los fans que tengo, eso para mí sí es ser exitoso", dice mencionando a su público en Perú, Bolivia, Ecuador y Argentina. Sin embargo, su definición final trasciende lo profesional: "Para mí éxito es respirar, despertarme todos los días. Tener mis dos piernas, poder ver, poder hablar. Bueno, eso es todo". Con la solidez del roble y la gratitud de quien ha caminado el mundo, Makano se prepara para seguir escribiendo su historia, un latido a la vez.